Accionistas y antiguos ejecutivos de Morgan Stanley emiten una segunda carta al consejo de administración

31 Mar, 2005, 20:55 BST de Shareholders and Former Senior Executives of Morgan Stanley

NUEVA YORK, March 31 /PRNewswire/ -- Hoy, un grupo de accionistas y antiguos ejecutivos de dirección de Morgan Stanley han enviado una segunda carta al consejo de administración.

"31 de marzo de 2005

Al Consejo de Administración de Morgan Stanley:

Lamentamos tener que escribir una segunda carta, pero dada su negativa a reunirse con nosotros, hemos llegado a la conclusión de que este es el único modo en el que podemos comunicarnos con ustedes. Somos accionistas preocupados por los mejores intereses para la firma y les comunicamos nuestras preocupaciones a ustedes, nuestro consejo de administración.

Los temas más destacados que tenemos en mente en el momento en que solicitamos un nuevo consejero delegado se sitúan en el centro de sus responsabilidades en las áreas del rendimiento y gestión de los negocios. Una aproximación común para medir el rendimiento es el precio de las acciones. El rendimiento de las acciones de Morgan Stanley ha experimentado un importante descenso en los principales índices de mercado a lo largo de los últimos cinco años. El crecimiento de la firma en cuanto a beneficios por acción ha sido negativo frente al rendimiento de las compañías de la competencia. Los ingresos por primas sobre valores de Morgan Stanley ha disminuido en comparación con estas.

Cuando se analiza el rendimiento por segmento de negocios, el descenso en las acciones queda patente. En los valores minoristas, hemos experimentado un crecimiento negativo en los beneficios y los márgenes antes de impuestos son inaceptablemente bajos. La clave para la rentabilidad en la gestión de activos es el crecimiento de los activos en gestión y nuestro rendimiento desde 1998 ha sido, como poco, mediocre.

En rendimiento anterior resume el récord de Purcell desde la fusión. Es un registro de rendimiento negativo.

También estamos muy preocupados por la relación de Morgan Stanley con los reguladores a nivel federal y estatal. Nuestra reputación ha quedado dañada por una serie de casos llevados a juicio, el más reciente el caso Perelman/Sunbeam en Florida. Este infeliz estado de acontecimiento no corresponde con un líder.

Mientras que Purcell afirma con orgullo que el consejo se ha reunido en tres ocasiones para comentar nuestra carta del 3 de marzo, vemos con consternación el proceso por el cual el consejo ha estimado que nuestras preocupaciones no tienen fundamento. El número de reuniones oscurece la cuestión de la profundidad y el rigor del proceso: no creemos que tener breves conversaciones telefónicas con determinados miembros de la directiva sea el tipo de hecho rigurosos al que pueda recurrirse en estas circunstancias.

Y finalmente, vemos con consternación el modo en que el consejo ha tratado y concluido este asunto en una semana. La pérdida de varios ejecutivos clave que eran importantes participantes del éxito de la rentabilidad del negocios de valores institucionales, porque no querían jurar lealtad a un consejero delegado ineficaz, es un ultraje. Los líderes que se han marchado están en alta consideración a los ojos de la mayoría de nuestros accionistas institucionales. Consideramos que las acciones del consejo, incluyendo su supuesto apoyo a esta "reorganización" son un fallo en la dirección corporativa, un fallo en el cumplimiento de sus obligaciones fiduciarias y un fallo en la actuación hacia los mejores intereses de los accionistas de Morgan Stanley.

Nuestros peores temores, indicados en nuestra primera carta, de que Purcell pudiera deshacerse de algunos ejecutivos senior del grupo de valores institucionales, se han cumplido. Estas salidas han precipitado la peor de las crisis para la firma, a menos que se actúe de forma inmediata para compensar la falta de talento, en la que capacidad de la firma para restaurar su reputación y su poder competitivo correrán un grave riesgo. Creemos que la sustitución inmediata de Purcell detendría el curso de los acontecimientos y probablemente convenciera a los que deberían volver como directores.

Finalmente, recuerden por favor que no sólo somos un pequeño grupo de antiguos empleados insatisfechos. Todos nosotros hemos ocupado importantes puestos de dirección en la firma, y en conjunto poseemos más de 11 millones de acciones de Morgan Stanley. Estamos profundamente preocupados por la firma y seguimos listos para comentar con ustedes, cara a cara, nuestras preocupaciones.

    
    Respetuosamente,

    /s/ Anson M. Beard, Jr.
    /s/ Lewis W. Bernard
    /s/ Richard A. Debs
    /s/ Joseph G. Fogg
    /s/ S. Parker Gilbert
    /s/ Robert G. Scott
    /s/ Frederick B. Whittemore
    /s/ John H. T. Wilson"

FUENTE Shareholders and Former Senior Executives of Morgan Stanley