Highfields Capital publica carta dirigida a Mellon Financial Corporation

23 Dic, 2005, 06:31 GMT de Highfields Capital Management

BOSTON, December 23 /PRNewswire/ -- Highfields Capital Management publicó hoy una carta dirigida al Señor Martin G. McGuinn, Presidente y Director General de Mellon Financial Corporation (NYSE: MEL). El texto completo de la carta aparece abajo.

    
    22 de diciembre de 2005

    Sr. Martin G. McGuinn
    Presidente y Director General
    Mellon Financial Corporation
    One Mellon Center
    Pittsburgh, Pennsylvania 15258-0001

    Estimado Marty;

Le escribí el 9 de diciembre solicitando un encuentro informal con dos de los directores independientes de Mellon y desde entonces no he vuelto a recibir noticias. Ese mismo día, se publicó la siguiente declaración suya en The New York Times, indicando que Mellon posee "la combinación de actividades empresariales correcta" y que las actividades de tramitación y de gestión de carteras son "complementarias". Desgraciadamente, y ya que no se nos permitió trasmitir nuestras inquietudes a los miembros del Consejo de Administración, compartimos estas inquietudes en esta carta.

Sé que usted cree que Mellon no tuvo un rendimiento materialmente inferior a sus compañeros en el sector durante cierto número de periodos de tiempo, pero permítame disentir. Desde que se convirtió en Director General en 1998 hasta el 30 de noviembre de este año, las acciones de Mellon aumentaron un 10%, mientras que un accionista de State Street disfrutó una apreciación de aproximadamente un 100%, Northern Trust más del 50%, T. Tanto Rowe Price como Franklin más del 100% y BlackRock (desde su OPI en septiembre de 1999) casi un 700%. Incluso el Banco de Nueva York disfrutó de una mayor apreciación que Mellon.

Este grupo de firmas que hacen gala de este rendimiento tan impresionante, comparte una característica común ausente en Mellon: su actividad empresarial primaria es la tramitación o la gestión de inversiones, pero no ambas. Esta es la piedra de toque de la estrategia de mejora de valor, que muchos de sus accionistas han apoyado tanto pública como privadamente en la prensa. Como contraste, Mellon no fue capaz de crear valor para sus accionistas debido a que estaba metida de lleno en ambas actividades empresariales. Nuestra diligencia indica que las únicas actividades "complementarias" cuantificables entre las dos comportan operaciones de inversión y de tesorería a corto plazo para algunos clientes, y que contrariamente a sus comentarios dirigidos tanto a nosotros como a otros, las dos actividades empresariales tienen poca relación entre sí.

De hecho, al mantener juntas estas dos actividades se negó a los accionistas de Mellon la oportunidad de cosechar las sinergias de costes disponibles en la consolidación con otro tramitador, y las sinergias de ingresos de la consolidación con otro director de inversiones. Estas oportunidades sobrepasan en mucho cualquier modesto beneficio que conlleve mantenerlas juntas. Además, ya que pertenece al sector de gestión de inversiones, la capacidad de Mellon de atraer inversiones y conservar talento de primera clase podría estar limitada por el hecho de que en los últimos siete años, su programa de incentivos mediante la apreciación del capital social no produjo resultados en comparación con el de los competidores, cuyos directivos disfrutaron de enormes beneficios gracias a la apreciación del precio de las acciones de sus empresas.

Tampoco alcanzamos a comprender como Mellon espera atraer un nuevo y capaz Director General que sea aceptable para los accionistas, a la luz del persistente bajo rendimiento de la empresa y el resultante aumento de la intranquilidad entre sus mayores accionistas. Al no existir un compromiso claro por parte del Consejo de Administración para resolver el más que obvio problema estructural de Mellon, tememos que la empresa sólo podrá atraer un candidato que mantenga el 'status quo' que no desee o que sea incapaz de poner en ejecución las transacciones transformadoras necesarias para dividir las dos actividades empresariales de Mellon, y liberar así una cantidad importante de valor atrapado.

Tal como le describí a grandes trazos y de una manera consistente, nuestras prioridades para Mellon consisten en la reestructuración para así capturar la cantidad máxima de sinergias de ingresos y gastos en sus dos actividades principales, la obtención las mejores personas posibles para la administración de ambas divisiones empresariales y generar una valoración excelente para Mellon. Lo que no nos importa es el control de las divisiones de la corporación, la incumbencia, la ubicación de la sede social, el nombre que figura en una tarjeta de presentación determinada y los temas relacionados con los "egos corporativos".

Usted sostuvo que intenta mediante todos sus esfuerzos resolver los problemas de Mellon y crear valor para los accionistas. También sostuvo que los problemas "provincianos" mencionados hasta ahora han constituido un impedimento mayor para algunos de sus socios de transacción potenciales que para Mellon. Quizás. A pesar de todo, dichas circunstancias no constituyen una excusa para no separar las dos actividades empresariales principales de Mellon. También nos damos perfecta cuenta que las transacciones importantes están afectadas por un enorme conjunto de problemáticas, pero el 'status quo' estructural de Mellon ya no es una opción.

Por ejemplo, entendemos que Mellon intentó seriamente adquirir Merrill Lynch Investment Management ("MLIM") mediante acciones de Mellon, y tememos que la transacción no continuó debido a que Mellon se negó a que la operación combinada estuviese dirigida por un ejecutivo de MLIM, o por su rechazo a aceptar las atrayentes ventajas económicas de separar las operaciones de gestión de inversiones recién ampliadas de sus actividades de tramitación. Si esto es correcto, sus accionistas deberían estar muy ofendidos por la no realización de dicha transacción.

Desde la perspectiva de un accionista, dicha combinación crearía el mayor gestor de inversiones del mundo, capaz de aprovechar las enormes sinergias de ingresos explotando la enorme potencialidad de distribución del nuevo socio y mayor accionista de Mellon, Merrill Lynch. Creemos que el valor de estas sinergias sobrepasa con mucho cualquier prima que Mellon hubiese pagado por MLIM. Además, los márgenes de explotación de MLIM, al igual que el de muchos de otros gestores de inversiones importantes, han sido consistentemente superiores a los de las operaciones de gestión de inversiones de Mellon, excluyendo sus actividades bancarias privadas. Finalmente, el plan de utilizar la transacción como un paso intermediario para la separación de las actividades de tramitación de las de gestión de inversiones de Mellon, e incrementar de una manera determinante esta última es la estrategia adecuada para la empresa.

En resumen, los accionistas soportaron una larga y difícil espera de más de siete años para presenciar la creación de valor por parte de Mellon. Ya es hora de hacer algo diferente que no sea agazaparse y culpar de la falta de acción a las limitaciones del mercado y de los socios de transacción potenciales. Como ya sabe, la paciencia de sus mayores accionistas ha llegado al límite y por buenas razones.

Nuestra oferta para reunirnos con los directores de Mellon sigue en pie y un vistazo rápido a nuestro historial como inversor en empresas como Janus, Morgan Stanley, Wendy's y Circuit City demuestran que se puede crear un importante valor para el accionista cuando la dirección está abierta a nuestra contribución. En cada una de estas empresas, el 'status quo' no continuó y en la actualidad todas están mejor por esta razón.

    
    Sinceramente,

    Richard Grubman
    Director General

FUENTE Highfields Capital Management