Hotel Fox: La versión MOMA de Copenhague o una versión moderna de los cuentos clásicos

27 Abr, 2005, 10:49 BST de Volkswagen AG

WOLFSBURG, Alemania, April 27 /PRNewswire/ -- La lista de los 10 daneses más famosos seguro que siempre incluirá al inmortal narrador de historias justas Hans Christian Andersen (1805-1875). Fábulas como las "Nuevas ropas del emperador", "La princesa y el guisante" y "El patitio feo" son las que proporcionaron fama internacional a Andersen. Y lo que es más sorprendente, justo cuando están previstas las celebraciones para conmemorar su 200 cumpleaños, una nueva e inusual historia ha llegado a la casa del escritor de Copenhague, asemejándose a la versión moderna del clásico de Andersen "Manos afortunadas", También aquí, la historia se basa en el intercambio, y en ella no existen oro y piedras preciosas, sino camas y negocios y arte y comercio, factores tan importantes que no pueden ser ignorados.

El "Hans" de la versión moderna vive en Copenhague, y su verdadero nombre es Brochner. Es el propietario del Park Hotel, situado a las afueras del centro de la ciudad. O mejor dicho, era, ya que el Park Hotel ha dejado de existir. Hans Brochner lo cambió por un proyecto denominado "Fox" (zorro). A pesar de ello, Hans está plenamente convencido de haber hecho un negocio mucho mejor que el del simplón personaje de la historia, que es persuadido una y otra vez hasta que finalmente acepta cambiar su tesoro por una piedra. "Claro que hay parte de aventura en ello", comentó Brochner, de 70 años. "Al principio me pregunté a mí mismo que me había llevado a estar en esa situación, ya que todo pasó muy deprisa", añadió. La historia comienza en noviembre de 2004 con una misteriosa llamada de teléfono procedente de Alemania. La persona al otro lado del hilo preguntó a Brochner si podría preparase para cerrar su hotel de forma inmediata y sacar todos los muebles. Un grupo de unas tres doces de artistas de todas las partes del mundo viajaron en avión para redecorar por completo el lugar, cada uno de ellos según sus gustos individuales. Los tonos modernos, chillones, e incluso hasta los graffiti invadieron el sótanos, mientras que las paredes y puertas rebosaban dibujos y personajes de cómics, ese debió ser el aspecto del hotel después de la visita, a pesar de que no hay ninguna garantía de ello, porque nadie le dijo a los artistas lo que debían hacer. Pero ese sólo era el punto de inicio de esta nueva aventura. Después, un nuevo equipo completo recibió formación y viajó a Copenhague a buscar invitados selectos para hospedarse en el remozado hotel durante un par de semanas. Después de que todos los huéspedes se marcharan tras su estancia, se devolvería el hotel a su dueño, pero con la condición de que el nuevo nombre y los precios de las habitaciones deberían mantenerse. La llamada decía que la decisión debía tomarse de forma inmediata, ya que era un tema de extrema urgencia. ¿Alguna pregunta?

Hans Brochner no fue el único dueño de hotel al que se le hizo esta proposición tan poco habitual de permitir que personas extrañas dejaran sus instalaciones patas arriba. La mayor parte de los hoteleros rechazaron la oferta, no querían ni conocer los detalles de la misma, llegando incluso algunos a colgar antes de que finalizara la conversación, según informó el organizador del evento, Cedric Ebener. "Es bastante probable que pensaran que se trataba de una broma". Pero Brochner, un veterano hotelero, se interesó en la proposición cuando la persona al otro lado del teléfono mencionó que era un proyecto de Volkswagen, el mayor fabricante de automóviles de Europa. Si de verdad tenían previsto realizar algo así, pensó que era ellos los que debían hacerlo.

La compañía con sede en Wolfsburg necesitaba desesperadamente buscar alojamiento para uno 800 periodistas, que llegarían a Copenhague en la primavera de 2005 para asistir a la presentación de Volkswagen Fox. En lugar de hacer una reserva en habitaciones de primera clase tradicionales, el plan era buscar alojamiento dentro de una atmósfera que se asimilara a la revolucionaria imagen del vehículo, correspondiéndose con las ideas y estilo de vida al que iba destinado este nuevo automóvil: la gente joven dinámica, innovadora y no convencional, que es como los responsables del proyecto del vehículo se imaginaron la localización ideal para realizar la presentación a la prensa del Fox. Y como ese lugar no existía, había que crearlo rápidamente.

En cuanto se llegó al acuerdo con el dueño, comenzaron los trabajos. La mano de obra y el dinero estaban esperando a los responsables de proyecto en Alemania. Esta moderna historia de cuento debía comenzar en breve, ya que sino, el final feliz se vería comprometido. Pero no hizo falta mucho tiempo para que Brochner mostrase todo su entusiasmo sobre este nuevo plan. El moderno Hans deseaba mostrarse a sí mismo ser tan decidió como el personaje al que hace referencia su nombre y tan valiente en su toma de decisiones sobre sus instalaciones, que hasta ese momento sólo eran un proyecto diseñado por ordenador: un hotel con un diseño sin igual en todo el mundo.

El acuerdo se selló con un apretón de manos en diciembre de 2004. En lugar de poner en marcha la burocracia y toda la artillería legal que suelen acompañar a este tipo de aventuras, los acuerdos fueron verbales, ya que el tiempo disponible era muy escaso. Project Fox, la unión de una multinacional y un pequeño negocio, estaba preparado para ponerse en marcha.

"Colección disponible: el mobiliario completo del Park Hotel en Copenhague", era el texto del anunció que apareció en una publicación de Copenhague justo antes de las Navidades de 2004. Se trataba de un comienzo discreto para lo que seguro más tarde pasaría a ser uno de los proyectos artísticos más ambiciosos realizados en Dinamarca con capital extranjero.

Según los periodistas locales, unas 1.500 personas se acercaron al hotel en esos momentos. Las emisoras de radio advirtieron a los oyentes de los atascos cercanos a Jarmers Plads, a las afueras del centro de la ciudad, aconsejando a los conductores que evitaran la zona. Los coches se amontonaron alrededor de la plaza, y los cazadores de botines asistieron para ver si podían meter algo en sus coches, como camas, mesillas, armarios empotrados y lámparas de sótano. Y tras unas horas, el edificio de seis plantas quedo prácticamente vacío. "Fue completamente increíble", afirmó Hans Brochner, cuya familia es dueña de otros tres hoteles en Copenhague. "Ese día me di cuenta de que no había marcha atrás. Me preguntaba el riesgo que estaba corriendo, ya que todas estas visitas de desconocidos eran muy numerosas. Ya no había muebles, ni invitados, la gente se quedó sin trabajo, y todo porque un grupo de personas que nunca había visto me convencieron gracias a su entusiasmo. ¿Yo era inteligente, valiente o estaba completamente loco?".

Felizmente, hubo poco tiempo para la reflexión. Solo unas semanas después, en enero de 2005, Hans Brochner, dirigía su hotel junto al equipo de VW, tal y como se había acordado: las 61 habitaciones estaban vacías y con las paredes blancas. Lo que ocurrió a continuación fue una verdadera sorpresa: en un tiempo récord, 21 artistas o grupos de arte, formados por un total de 40 hombres y mujeres jóvenes de 13 países diferentes, transformaron un sencillo hotel de tres estrellas en un museo de arte moderno, repleto de visiones y sueños, deseos secretos y fantasías surrealistas. El novedoso Hotel Fox comenzaba a tener forma, y ya nunca más sería el viejo Park Hotel.

"Cada día el avance era espectacular", comentó Kim Pörksen, supervisor artístico del proyecto. "Era como ver una brillante y colorida jungla tomar forma a toda velocidad". Aparte del caos y del polvo, también surgió un nuevo mundo de experiencia y diversidad desconocida, todo ello gracias a un intento de asesinato largamente postergado del sencillo estilo del hotel.

Los invitados entraron en un mundo de poesía, que descubrieron paso a paso, desde la elegancia de las escaleras hasta la elegante cima del ático. Nunca antes, al recibir el equipaje en sus habitaciones, los invitados habían sido saludados por criaturas mágicas del bosque, diminutos elfos o espectaculares geishas. Mientras que en una habitación había un rey para vigilar el sueño de los invitados, en otras acomodaciones existían monstruos de largos brazos para mantener alejados los espíritus malignos, disponiendo además de una decoración oriental espectacular y fastuosa, y dibujos de cómics de los Alpes.

Entre luchadores mexicanos y coches de competición, fotografías de muñecas bonitas y falsos trabajos enrejados, el mobiliario se ocultaba, desvelando su potencial completo del contenido creativo: objetos clásicos procedentes de mercadillo, estanterías color rojo sangre, tablas de acero, enormes camas dispuestas sobre somieres gigantes, armarios antiguos, ramas y tallos de árboles, suaves colchones, dibujos perfectos y los mejores diseños gráficos. Había versiones cálidas o más recargadas, y cada uno de los distintos interiores superó las expectativas y límites. Cada habitación disponía de un diseño único, y cada puerta abría un mundo nuevo. Los invitados al Hotel Fox disponían de una reserva con algo más que alojamiento y desayuno. Hotel Fox es la celebración original del "zeitgeist" moderno, elegante, improvisado y estiloso. Los invitados entraban en un mundo irreal y se enfrentaban a todo eso que les fascina y asusta, que amaban u odiaban. Se trata de un entorno excelente para cosmopolitas y de una visita obligada para los jóvenes viajeros urbanos que deseen experimentar la visión global. En resumen, ¿hay algo mejor que tu ideal de hogar? ¿lo ves? Has abandonado la tierra de lo predecible. Las leyes de la cultura tradicional ya no se podrán aplicar. Todo aquello que sucede en este gabinete mágico es extraño y milagroso. Es el momento idóneo para unirse a los artistas, y notar su energía e inspiración gracias a esta elegancia, que establece la división entre los "kitsch" y el arte de la nueva ola. Los invitados, sí, los invitados, mostrarán su sonrisa en la cara, y retendrán en su memoria la habitación de Copenhague durante el viaje de vuelta a casa. Ni más ni menos.

Lo que para Brochner pasó a ser una "emocionante historia de aventuras con un final incierto" se convirtió en un reto gigante para Volkswagen. "Vamos a hacerlo", fue la reacción inmediata del consejero delegado, Bernd Pischetsrieder, cuando el personal PR le mostró los primeros planos. La proposición del proyecto del hotel de crear algo con un valor duradero para servir como debut de Fox fue todo un acierto, mostrando el valor y el mensaje al mundo, un mensaje que impactará durante muchos años.

El consejero delegado de VW también utilizó esta oportunidad para mostrar las conocidas cláusulas a las que se enfrentan este tipo de compañías, con el objetivo de rechazar el curso establecido ordinario, su incapacidad para cambiar de dirección o reaccionar con flexibilidad a las tendencias y situaciones.

"Ese no ha sido el caso de Volkswagen durante mucho tiempo", comentó Pischetsrieder, refiriéndose a las numerosas actividades realizadas con éxito. Y añadió: "Promocionar a jóvenes talentos ha servido desde hace mucho tiempo para formar parte de nuestra cultura empresarial y del desarrollo en directo". La Volkswagen Foundation se ha implicado de forma activa en la investigación realizada en Alemania, y en este momento está construyendo en Wolfsburg el Volkswagen Campus, el centro de formación de la compañía". Además del apoyo tecnológico y científico, Pischetsrieder enfatizó la intención de la compañía de ampliar su apoyo a los proyectos relacionados con artistas. "Ya hemos disfrutado de este tipo de éxito. La Volkswagen Sound Foundation ha demostrado su magnetismo con los músicos. El amplio abanico de eventos ofrecidos en "Autostadt" (Ciudad del automóvil) de Wolfsburg ha sido todo un éxito gracias a sus temas nuevos y experimentales, recibiendo una importante cantidad de visitas, algunas de ellas muy lejanas". Gracias al Project Fox, Volkswagen ha dado un paso hacia adelante.

Al mismo tiempo, los riesgos adjuntos a la rama provocadora de diseñadores no convencionales, ilustradores, artistas gráficos y artistas de la calle, han tenido completa libertad en el proyecto de lanzamiento del modelo Fox, algo que interesaba sobremanera a Volkswagen. Pero los artistas jóvenes, para los que la dependencia es un tema fundamental, han tenido que superar su escepticismo inicial hacia la multinacional. Arte y negocios, ¿funcionará esta unión?

"Cuando dijeron que podríamos hacer lo que quisiéramos, no puede creerlo", comentó Xavi, un diseñador del grupo español Freaklub de Barcelona. "Pero cumplieron con su palabra, y nunca interfirieron en nuestro trabajo". Y Speto, un experto en el arte del "graffiti" de Sao Paulo (Brasil), añadió: "Todos mis temores que tenía sobre su control o sobre el control de algún responsable, se desvanecieron después de la primera llamada. Sabemos cómo trabajamos, es muy ilusionante".

La amplitud de mente del equipo de Volkswagen en lo que respecta a las ideas impresionaron a todos los jóvenes. "Hemos conseguido lo que queríamos gracias a que disponíamos de una clara idea de ello. Pero en cuento llegamos al lugar todo dio un vuelco, ya que comenzaron a brotar nuevas y emocionantes ideas, dejando que la inspiración marcara nuestro camino", comentó uno de los miembros de Viagrafik de Wiesbaden, describiendo su proceso de trabajo. "No hemos tenido ningún problema".

"Al menos ninguno que no se haya podido solucionar", añadió el coordinador, Kim Pörksen, que realizó todo el repaso de este caos creador. Su principal tarea se basaba en asegurar que las ideas de los artistas eran viables desde el punto de vista técnico, siendo compatibles con la estructura y las necesidades prácticas de trabajo del hotel. "A pesar de la diversidad de su trabajo, los participantes del proyecto pronto hicieron amigos y crearon sus propias redes", dijo Pörkson. "Hay un sentimiento increíble y una motivación excepcional: 40 personas, de 13 naciones diferentes, con 61 visiones y un denominador común: crear el hotel más fantástico del mundo en sólo cuatro semanas".

El proyecto de Volkswagen en la capital danesa ha atraído mucha atención. La industria de marketing ha sido la diseñadora del proyecto FOX, gracias a la cual el genio de Volkswagen conseguirá al menos dos cuentas: Antes incluso de que salga a la calle, el nuevo Fox ya es considerado un vehículo joven y dinámico. Y en segundo lugar, servirá como atracción de importantes beneficios para Volkswagen y la marca. Los clientes la consideran una marca de prestigio, original e innovadora, preocupada por los detalles y las inquietudes de los jóvenes. ¿Y qué pasó finalmente con el hotelero Hans Brochner? Bueno, el "Manos afortunadas" está en negociaciones con la ciudad en estos momentos, y es una persona muy envidiada. "Es infinitamente mejor de los que jamás hubiera imaginado", exclamó. Este 25 de abril, en el momento del lanzamiento al mercado del pequeño Fox, el Hotel Fox volverá a abrir sus puertas.

Fotografía gratuita en la European Pressphoto Agency (EPA)

Detalles de Project Fox: www.project-fox.org

Information and reservations: www.hotelfox.dk

Autor: Rainer Hartheim - impresión gratuita

Contacto: Volkswagen Group Communications Corporate Communications; Hartwig von Sass, tel +49-53-61-98-62-66, fax +49-53-61-97-46-29, e-mail hartwig.von.sass@volkswagen.de, página web www.volkswagen-media-services.com

FUENTE Volkswagen AG