Los datos a largo plazo de Sirolimus ofrecen esperanzas para los pacientes de transplante de riñón

31 Ene, 2005, 18:42 GMT de Medizinische Universitat Wien

VIENA, Austria, January 31 /PRNewswire/ -- Los nuevos datos a largo plazo del estudio Régimen de Mantenimiento Rapamune (RMR) publicados hoy en Transplant International, apoyan la esperanza de que los receptores de transplantes de riñón mantengan su riñón transplantado durante más tiempo y se reduzca la necesidad de nuevos transplantes o nuevas diálisis. Estos datos a 4 años muestran que, además de una mejora de la función renal, se consigue un aumento del gráfico de supervivencia sin reducción del efecto inmunosupresivo en los receptores de transplantes de riñón que han dejado la ciclosporina y mantienen su tratamiento con Sirolimus (rapamicina, Rapamune(R)), (1).

Se ha demostrado que la función renal es el indicador más preciso del riesgo a largo plazo de rechazo al injerto en pacientes de transplante de riñón, (2). La función renal deteriorada tras un transplante es un problema común debido a la toxicidad de los fármacos inmunosupresivos del tipo calcineurina empleados para prevenir el rechazo, particularmente con ciclosporina, (3). A menudo, esta toxicidad provoca un daño estructural del riñón transplantado, comprometiendo la función renal en ocasiones provocando rechazo al injerto, (4,5). Sirolimus (rapamicina, Rapamune(R)) es un inmunosupresivo que no es nefrotóxico.

Los resultados muestran claramente que sirolimus es un gran avance en la inmunosupresión. Estos datos confirman que al mantener a los pacientes en el tratamiento con sirolimus y eliminando la ciclosporina a los tres meses se puede obtener rápidamente una mejora duradera en la función renal que puede mejorar la supervivencia del riñón transplantado.

Los pacientes que participaron en el estudio también mostraron una importante mejora en la presión sanguínea y una mejora sostenida en la presión sanguínea tras la retirada de la ciclosporina, (1). Las enfermedades cardiovasculares es una de las principales causas de muerte entre los pacientes trasplantados y la pérdida de función renal se asocia a un aumento del riesgo cardiovascular. La mejora continuada en la presión sanguínea observada en este estudio ofrece ventajas adicionales para la reducción de este riesgo.

En el estudio RMR, un total de 525 receptores de transplante de riñón de 57 centros de Europa, Australia y Canadá recibieron sirolimus, ciclosporina y corticoesteroides. A los tres meses, dos semanas antes o después, 430 pacientes candidatos fueron asignados de forma aleatoria (1:1) para seguir tomado sirolimus, emulsión de ciclosporina y corticoesteroides, o para retirar gradualmente su tratamiento con ciclosporina en 4 o 6 semanas y recibir tratamiento de mantenimiento con sirolimus (sirolimus y corticosteroides).

Supervivencia de los pacientes

A los 4 años se observó una excelente supervivencia en los pacientes de ambos grupos (92,1% en los pacientes del grupo de ciclosporina y sirolimus frente al 95,3% de los pacientes del grupo de tratamiento de mantenimiento con sirolimus a los que se les retiró la ciclosporina; P =0,232), (1).

Supervivencia de los injertos

A los 4 años tras el transplante, los pacientes sometidos a tratamiento de mantenimiento con sirolimus a los que se les retiró la ciclosporina mostraron una supervivencia de los injertos significativamente mejor en comparación con los pacientes tratados con ciclosporina y sirolimus. El tiempo de pérdida de injertos (incluyendo la muerte con injertos en funcionamiento pero sin incluir la pérdida en el seguimiento) a los 48 meses fue significativamente mejor en el grupo sin ciclosporina (91,5%) que en el grupo en el que se mantuvo (84,2%, P = 0,024). Al rechazar las muertes con tejidos en funcionamiento y las pérdida de seguimiento, la diferencia sigue siendo importante a favor del grupo sin ciclosporina (96,1% vs. 90,6%, P = 0,026), (1)

Rechazo agudo

A los 4 años tras el transplante la diferencia total en las tasas de rechazo agudo probado por biopsia no fue significativa (15,8% en el grupo que continuó con la ciclosporina frente al 20,5% de los pacientes a los que se les retiró; P = 0,260). La incidencia de rechazos agudos confirmados por biopsia tras la diferenciación de tratamiento fue similar en ambos grupos a los 48 meses, aunque fue algo menor en los pacientes que seguían tomando ciclosporina (6,5% frente al 10,2%; P =0,223).(1)

Función renal

Se dio una rápida (al mes) e importante mejora sostenida de la función renal tras la retirada de la ciclosporina (P < 0,001), (5).

La función renal a los 48 meses del trasplante (medida según la tasa de filtración glomerular calculada) seguía mejorando en los pacientes a los que se les retiró la ciclosporina (58,3 frente a 43,8 mL/min; P <0,001).(1)

La concentración de creatinina en suero en pacientes a los que se les retiró la ciclosporina seguía siendo menor a los 48 meses que la de los que continuaron tomándola (121,6 umol/L frente a 165,5umol/L; P < 0,001), (1).

Presentado en nombre de Rainer Oberbauer Allgemeines Krankenhaus Wein, Viena (Austria); Giuseppe Segoloni, Azienda Ospedaliera Molinette, Torino (Italia); Josep M Campistol, Hospital Clinic i Provincial, Barcelona; Henri Kreis, Hopital Necker; Alfredo Mota, Hospitais da Universidade de Coimbra, Coimbra (Portugal); Joseph Lawen, Queen Elizabeth II Health ScienceCentre, Nova Scotia (Canadá); Graeme Russ, The Queen Elizabeth Hospital, Woodville South (Australia); Josep M Grinyo, Hospital de Bellvitge, Barcelona; Giovanni Stallone, University of Bari, Bari (Italia); Anders Hartmann, Rikshospitalet Nyreseksjonen, Oslo (Noruega); Jose R Pinto, Hospital Curry Cabral, Lisboa (Portugal); Jeremy Chapman, Westmead (Australia); James T Burke,Wyeth Research, París (Francia); Yves Brault, Wyeth Research, París (Francia); John F Neylan, Wyeth Research, Collegeville, Pennsylvania (EE.UU.) para el Grupo del Estudio de tratamiento de mantenimiento con Rapamune.

    
    Referencias

    (1) Oberbauer R. Segolini G, Campistol J et al. Early cyclosporine
        withdrawal from a sirolimus-based regimen results in better renal 
        function at 48 months after transplantation. Transplant 
        International. 2005 in press.
    (2) Hariharan S, McBride MA, Cherikh WS et al. Post-transplant renal
        function in the first year predicts long-term kidney transplant
        survival.Kidney Int. 2002;62:311-318.
    (3) Ojo AO, Held PJ, Port FK et al. Chronic renal failure after
        transplantation of a non-renal organ. N Engl J Med
        2003;349(10):931-940.
    (4) Opelz G., for the Collaborative Transplant Study: Influence of
        treatment of cyclosporine, azathioprine and steroids on chronic 
        allograft failure. Kidney Int 48 (suppl 52), S89-S92, 1995.
    (5) Johnson RWG, The clinical impact of nephrotoxicity in renal
        transplantation. Transplantation. 2000; 69, 12 SS14-SS17.

FUENTE Medizinische Universitat Wien