China Hoy: Cultura, modernización y Sur Global
BEIJING, 28 de septiembre de 2026 /PRNewswire/ -- Desde el exterior, los planes quinquenales de China suelen revisarse a partir de sus metas económicas, prioridades tecnológicas, fuerzas productivas, formas de gobernanza y avances hacia la modernización socialista prevista para 2035. Para América Latina, esa lectura resulta necesaria porque la relación con China se ha construido en buena medida alrededor del comercio, las inversiones, la infraestructura y las tensiones geopolíticas que atraviesan al Sur Global. Sin embargo, una lectura centrada únicamente en esos temas deja fuera un aspecto clave para comprender el sentido integral de la modernización china: el papel de la cultura.
En el XV Plan Quinquenal, correspondiente al periodo 2026-2030, la cultura ocupa un espacio propio dentro de la visión de desarrollo. Su presencia muestra que el bienestar depende con igual importancia de la producción, la infraestructura y la innovación, así como de los valores compartidos, la memoria histórica y el acceso cotidiano a la vida cultural. Desde América Latina, este lugar concedido a la cultura resulta sugerente, pues permite observar cómo China piensa su propia modernización desde categorías culturales y cómo esa dimensión también forma parte de su diálogo con otras regiones del mundo, entre ellas, con el Sur Global.
Desde esta perspectiva, la cultura puede entenderse como un puente entre la modernización china y el diálogo con el Sur Global. En el caso de China, permite observar cómo el desarrollo se relaciona con la cohesión social, la identidad, la memoria histórica y el acceso cotidiano a la vida cultural. En su dimensión exterior, abre un espacio de intercambio con regiones que también han buscado formas propias de desarrollo frente a experiencias de dependencia, desigualdad y modernización incompleta. Para América Latina, el valor de esta perspectiva radica en dialogar con una experiencia que ha incorporado la cultura a un proyecto nacional de largo plazo, sin convertirla en un modelo ni asumirla de manera exacta. Ese diálogo puede ayudar a preguntarnos el lugar que ocupa la cultura en nuestros propios proyectos de desarrollo y cómo puede contribuir a una relación más horizontal y sustantiva entre los países.
FUENTE China Hoy
Compartir este artículo